- Fomentar y recompensar siempre la buena conducta. Felicitar al niño cuando ha realizado decisiones correctas. Al demostrarle orgullo, el niño siente confianza y seguridad de sí mismo, lo cual genera un buen comportamiento futuro.
- Establecer normas provoca control de impulsos y un proceder adecuado en sociedad. No poner reglas muy restrictivas, ya que el niño podría temer a explorar por su cuenta o probar nuevas habilidades.
- Adecuar el desarrollo del niño con la implementación de límites.
- Razonar con el niño en lugar de castigarlo de forma física o mediante estrategias que no permitan una adecuada comprensión de la mala conducta. Al razonar con el niño se debe emplear palabras sencillas y concretas; no utilizar argumentos hipotéticos ya que el niño pre-escolar no estará en capacidad de entenderlo.
- No modificar reglas al azar, ya que genera confusión. Conforme el niño va creciendo, es natural esperar un comportamiento más maduro, pero se debe notificar y explicar los cambios implementados en la regla antes de su aplicación.
- Asegurar que todos los adultos que se relacionan o cuidan del niño entiendan las reglas de disciplina implementadas. Si un padre dice que algo está bien, y el otro lo prohíbe, el niño estará confundido.
- Recordar que los padres son un modelo a seguir, mientras más coherente y sensato sea su comportamiento, habrá más probabilidades de que el niño refleje dichas cualidades.
- Nunca usar la violencia como alternativa o estrategia para disciplinar a un niño, ya que se estará transmitiendo como mensaje, que es correcto resolver los problemas mediante la violencia.
Ana Karina Borja
Referencias:
Gómez, U., Cruz, G.,
Zaguilán, M., Aquino, E., & Galavíz, J. (2002, julio). La disciplina en
niños. (Spanish). Revista Mexicana De Puericultura Y Pediatria, 10(54), 202.
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